Maly & Mito & La Playa

Hoy les quiero contar de una boda—o bueno, les quiero contar de lo que sucedió después de la boda. La boda fue un evento íntimo, de familia, pero la pareja siempre tenía intención de celebrar con sus amigos. Sigue leyendo para los detalles del fin de semana de Maly & Mito.

Llegó la noche que tanto esperabas: meses de planeaciones y desvelos, diecisiete diferentes sabores de pastel, manteles, invitaciones con tipografías exóticas, prácticas en la iglesia, llegan los invitados, entra la novia, tiramos arroz, suena la banda y cada uno a su casa.

Pero, ¿y si no fuera así?

Maly & Mito

Y si la fiesta fuera casi eterna, no cuestión de horas, sino de días, noches de playa, un momento pausado en la tela del tiempo…cual salón de eventos, cual atardecer de parranda, no: esto trasciende el tiempo.

Viaje a Coyolito

Entonces: el grupo sale de viaje, todos juntos en un busito de parranda. La carretera se esfuma entre risas y expectativas, ya se siente el calor de un verano romántico, el mar está lejos, pero los amigos cerca y solo eso necesitan.

Al llegar, una bolsita de bienvenida le espera a cada invitado. Bolsas personalizadas, con unos Zambos deliciosos y crujientes, una botellita de Patrón (por cualquier cosa), el necessaire con jaboncitos y otras maravillas. ¿Están listos?

La barra de mojitos está lista, cocos frescos, agua de coco, mojitos de coco, una entrada divina decorada con canoas antiguas y la piscina como diamantes expuestos al sol. Cada uno con su coctelito, disfrutando, reconectando con amigos, preparándose para la fiesta de esa noche.

El sol se esconde bajo las olas, cae la noche. Una banda reggae visita desde Roatán, iluminación de luna y foquitos colgando, casi bailando en la brisa ocasional. La entrada se viste de verde, con plantas tropicales del Lago de Yojoa. Un regalito de su tía, un regalito perfecto para la noche perfecta.

Pero hay más, mucho más: tacos de pescado, tacos de camarones, una barra de ceviche con todos los complementos, y la banda toca la música, y pasan las horas, pero el tiempo está en pausa, y lo único que queda es el mar y una pareja enamorada comenzando su vida juntos.

Maly & Mito & La Playa

Después de un desayuno espectacular—tostadas francesas empapadas en miel dulce, frutas tropicales, hondureñas, mangos, sandías, papayas, baleadas con quesillo de Poloncho, una estación de huevos preparados en el momento, una mimosa—el grupo se moviliza a un islote.

El islote es efímero, se presenta solo para la ocasión, hemos movido mar y tierra; en unas cuantas horas, la marea lo cubrirá y la arena se esfumará. Pero por un instante, están todos aislados en medio del mar.

La parrillada de despedida es bajo un Guanacaste en la playa, que quizá estuvo allí cuando primero se formaban esas costas, y ha perdurado años solo para presenciar el final de esta celebración, para felicitar a los recién casados y acompañarlos en un día de miles por venir.

Maly & Mito

Maly & Mito, les deseo una vida de fin de semanas, una vida con amigos, una vida de felicidad y una vida de momentos como este.

Maly & Mito

Maly & Mito

Maly & Mito

Planeación & Diseño: Anamarias Eventos

Catering: Cruzadi

Fotografía: Joan Hidalgo

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