La Boda: Jackie & Alexei

Que lindo sería casarse descalza, para que separarte del suelo, dejar la frialdad del tacón y el suelo de mármol, cambiarlo por la arena. Hoy les comparto la boda de Jackie & Alexei, un evento soñado en las playas de Roatán. Sigue leyendo…

Hace poco conocí a Jackie, la novia romántica. Ya conocía a Jackie, la hermana menor de mi compañero de escuela, pero no fue hasta que comenzamos a planear su boda que pude percibir su deseo para la boda, como una cena amorosa, que el mar infinito sea el testigo de honor. Fue una boda íntima, de ochenta personas, en las playas de Roatán. Fue el sueño de Jackie hecho realidad.

La Mama de la Novia

Aunque mi relación con Jackie era una de larga distancia, estabamos en perfecta sintonía, y los deseos de la novia superaban limites geográficos. Además de una relación ideal con la novia, tuve la gran bendición de tener un respaldo enorme durante todo el proceso: Doña Susy, la mama de Jackie.

Me di cuenta inmediatamente que la relación con Doña Susy era especial. Estábamos tan compenetradas con lo que soñábamos para la boda, platicábamos por horas, y no solo de los detalles nupciales; tardes en la oficina las pasábamos recordando y compartiendo historias, escuchando Diana Krall, hablando de la vida y de todo lo bello que estaba por venir.

Decidimos celebrar la boda en Las Verandas, un local divino en la isla de Roatán. Alexei, el novio, es de Oregon, y no podíamos pensar en una bienvenida más espectacular para los invitados extranjeros que nuestras playas de marfil.

Jackie & Alexei

Jackie & AlexeiJackie & Alexei

#ToHaveAndToHolstein

A los invitados de Oregon le preparamos regalos de bienvenida con todos los gustos hondureños, y para los hondureños, las riquezas del estado de Oregon.

Gift Bag

Y llegamos al momento: un escenario sencillo, natural, la ceremonia de boda debajo de una uva de mar. Olvidémonos de los canopies y los escenarios: aquí era arena blanca, familia y amigos queridos, el son de las olas gentiles acariciando un atardecer que todo lo pintaba en luz dorada.

Jackie & Alexei

Después de la ceremonia, el coctel en la playa con una banda reggae, los invitados descalzos, relajados, deleitados con mojitos de maracuyá, la cara de cada invitado iluminada bajo los focos y las lucecitas, un resplandor de mar abierto y sueño hecho realidad.

Jackie & AlexeiY todo era el resultado de una familia que me dio la bienvenida, que me dieron la confianza de alcanzar el sueño más imposible: me esforcé como nunca, prometiendo hacer todo lo posible para que la boda resultara en perfección.

Jackie & Alexei

Mientras la pareja celebraba a la orilla de la piscina, me fijé en las lucecitas que la decoraban. Le habíamos dedicado horas al mecanismo, junto al papa de Jackie, para que brillaran toda la noche.

 

Todo brillaba. El sueño de una niña joven y descalza, hecho realidad, cada detalle en su lugar, la familia orgullosa, feliz, disfrutando. Fue en este momento, mientras disfrutaba el entorno, que se acercó Doña Susy, mi compañera en el esfuerzo. No podíamos creerlo, lo habíamos logrado.

“Dan ganas de solo sentarse y meter los piesitos al agua, ver el mar, disfrutar,” dije.

“Bueno, ¡hagamolo!”

Planear un evento involucra muchos deberes. Hay listas que completar, llamadas que hacer, pedidos, emergencias de último minuto. Lo disfruto, pero no es por eso que siento una pasión. Son las novias como Jackie, con familias tan cariñosas, y madres que se esmeran por darles felicidad, son estas cosas las que me llenan de propósito.

Gracias Jackie y Alexei. Les deseo una vida de felicidad. Les deseo una vida de fiestas veraneras y playas románticas, una vida de noches descalzas.

Jackie & Alexei

Fotografia por: D’Arcy Benincosa

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